La Iglesia Católica expresó su rechazo a la baja de la edad de imputabilidad

 

 

La Iglesia se metió de lleno en el debate por la baja de edad de imputabilidad penal de 16 a 14 años, con fuertes cuestionamientos al proyecto oficial y la advertencia de que “no podemos caminar hacia una ley penal juvenil, convirtiendo a los chicos infractores a la ley penal en casi ‘enemigos sociales’”.

 

 

“No pareciera razonable que en un año electoral, y que para dar respuesta estatal a hechos delictivos de trascendencia mediática, baste reducir la edad de punibilidad de los chicos y aumentar las penas para determinados delitos, sin garantizar el cumplimiento por parte del estado nacional, de las provincias, de la Ciudad de Buenos Aires, y de los municipios, del sistema de protección integral de derechos de la niñez, sobre todo en materia de derechos económicos, sociales y culturales”, sostuvo la Iglesia.

 

 

La postura fue plasmada en un documento de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia, que coordina el cura villero José María de Paola, el “padre Pepe”. La comisión depende de la Conferencia Episcopal Argentina.

 

 

De esta manera, la Iglesia cuestionó la oportunidad del debate -que vinculó críticamente con razones electorales- y fue enfática en la necesidad de incorporar a la discusión de un nuevo régimen penal juvenil -que no rechazó-, “otras perspectivas sociales y jurídicas”.

 

 

“No puede centrarse solamente en la persecución estatal a través del derecho penal de los adolescentes en conflicto con la ley penal, sino en cómo cumplir con toda la normativa internacional, nacional y provincial que garantizan derechos a todas las niñas niños y adolescentes, sean infractores o no a la ley penal”, señalaron los obispos. Al mismo tiempo, reclamaron advertir que buena parte de los adolescentes en conflicto con la ley penal “son pobres, varones en su mayoría, que el mayor porcentaje ha cometido delitos contra la propiedad, que cuentan con un fuerte déficit en la escolarización, y que provienen de familias desintegradas y de baja calificación laboral”.

 

 

Los obispos sostuvieron además que la iniciativa oficial “no se corresponde” con el pedido de emergencia nacional en adicciones (“Ni un pibe menos por la droga”) que hicieron el 6 de noviembre pasado, y que el Gobierno finalmente declaró un mes más tarde a través del decreto 1249.

 

 

Desde que el Gobierno, a través del ministro de Justicia Germán Garavano, anunció esta semana tal como anticipó Clarín la intención de promover un proyecto de nuevo régimen penal juvenil que incluya la baja de edad de imputabilidad, las reacciones no se hicieron esperar en todo el arco político. Y la Iglesia mostró ayer su vocación de ser parte activa de esta discusión recurrente en los últimos 20 años, que vuelve cada vez que aparece un delito resonante vinculado con menores, como antes de la Navidad el crimen en Flores de Brian Aguinaco, un chico de 14 años, asesinado por otro adolescente de 15. Previendo que la iniciativa iba a ser muy polémica, para que no se empantane el Gobierno indicó que armará una mesa “técnica” para consensuar un anteproyecto con todos los sectores. La idea oficial es debatirlo este año para llegar con un proyecto al Congreso recién en 2018. De esa manera busca sacudirse del señalamiento de estar pergeñando una iniciativa electoral. El mismo objetivo se trazó con el plan para reformar de manera integral el Código Penal. En el Congreso hay decenas de proyectos y hubo incluso una media sanción en el Senado en 2009, con amplio consenso, pero que luego fracasó en su tratamiento en Diputados.

 

 

Pese a las tensiones del macrismo con el papa Francisco, la relación del Gobierno con la Iglesia se fue reencauzando a medida que avanzaba 2016. La Pastoral Social, por caso, fue muy activa en el diálogo entre el Gobierno y las organizaciones sociales que culminó en la sanción de una ley de emergencia social. En vísperas de Nochebuena, el presidente Mauricio Macri recibió en Olivos a la cúpula de la Iglesia encabezada por monseñor José María Arancedo. En ese mensaje navideño, las principales inquietudes que expresaron los obispos fueron la pobreza y el narcotráfico.

 

 

El documento de la Pastoral de Adicciones sobre la baja de edad de punibilidad tiene extensas citas de un mensaje que en 2005 leyó el entonces cardenal Jorge Bergoglio a los jóvenes durante la peregrinación a Luján. Allí advertía sobre las consecuencias de que el 50 por ciento de los pobres fueran niños, y rechazaba la “actitud falsamente normativa y de supuesto bien común que reclama represión y creciente control que va, desde la baja de edad de imputabilidad penal hasta su forzada separación familiar”.