
El mercado laboral cerró 2024 con cifras récord, aunque no por las razones esperadas. Según la última Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el crecimiento del empleo se explica principalmente por el aumento de la informalidad, que alcanzó a 8 millones de personas. Así, mientras el trabajo registrado cayó, la cantidad de trabajadores sin aportes jubilatorios creció, profundizando la precarización.
Pese a las reformas impulsadas por el gobierno —como la ampliación del período de prueba, la flexibilización de licencias y la modificación de indemnizaciones— la mejora en la calidad del empleo no llegó. Al contrario, los sectores con menores ingresos concentran la informalidad: 9 de cada 10 asalariados de menores ingresos están en negro.
El aumento de independientes informales y la caída de asalariados registrados marcan un deterioro sostenido en la estructura laboral. Además, la baja escolarización y la alta densidad de hogares pobres alimentan el núcleo duro de la pobreza, que afecta a un tercio de la población.
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