Durante el primer trimestre de 2024, la tasa de desocupación alcanzó máximos de la pandemia y, en el segundo trimestre, los mantiene. Según analizó Campos, la desocupación es la más alta desde el segundo trimestre desde 2016, a excepción de 2020. "Con una actividad que lleva tres trimestres en rojo y donde solo tracciona el agro, el 7,6% hasta no parece un mal número", agregó.
Consecuentemente, la presión sobre el mercado laboral, conformada por el universo de desocupados, subocupados, ocupados demandantes y ocupados no demandantes disponibles, creció del 27,9% al 29,7% de la PEA en la comparación interanual.
Dentro de la población ocupada (44,8%), se destacó que el 73,8% son asalariados, mientras que el 36,4% no cuenta con descuento jubilatorio. Por otra parte, el 23% trabaja por cuenta propia, el 3% son patrones y el 0,3% son trabajadores familiares sin remuneración.
"Las que peor la pasaron fueron las mujeres jóvenes. La tasa de desocupación subió 3 p.p. (pasó del 13,4% al 16,5%), por lejos el retroceso más importante. Los varones jóvenes también la sufrieron: pasaron del 12,3% al 13,9%", aseguró Campos.
Al desagregar por nivel geográfico, las ciudades con mayor desempleo son: Resistencia (11%), La Plata (9,9%), el GBA (9,1%) y Trelew (9,0%). En el otro extremo, las ciudades con desocupación casi inexistente son Santiago del Estero (0,7%) y Viedma (0,9%).
"Córdoba y Jujuy son otros dos aglomerados para poner el foco. La desocupación no fue tan elevada allí (8,2% y 4% respectivamente), pero los ocupados demandantes están en niveles altísimos (28,2% y 28,1%). Más de un tercio de los trabajadores buscando activamente trabajo", añadió Campos.
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