
En medio de la prolongada suspensión laboral que afecta a los trabajadores de Barpla, el personal ha solicitado una reunión con el propietario de la empresa para obtener claridad sobre su futuro laboral. Germán Resquín, delegado gremial del sector textil, expresó la creciente preocupación de sus compañeros, quienes hasta el momento no han recibido una respuesta oficial sobre la situación.
“Cada día la incertidumbre crece más entre los trabajadores, ya que no se vislumbra una solución rápida ni una comunicación formal que nos permita entender lo que está sucediendo”, señaló Resquín, quien destacó que la falta de información mantiene en vilo a los empleados.
Hasta la fecha, la suspensión se ha extendido por más de 60 días, afectando profundamente a los empleados. Según Resquín, ya se han cumplido dos meses desde la primera medida, y el futuro sigue siendo incierto. “Trasladamos nuestra preocupación a la empresa, y estamos esperando que el dueño nos reciba para discutir los próximos pasos y conocer qué decisiones se tomarán para revertir esta situación”, explicó el representante gremial.
En cuanto a las gestiones administrativas, Resquín afirmó que el panorama sigue sin cambios. “El gobierno nacional le dio un plazo de 20 días a la empresa para cumplir con ciertos requerimientos, pero hasta ahora no hemos tenido ninguna novedad al respecto”, subrayó el delegado.
La planta de Barpla permanece cerrada mientras los trabajadores esperan noticias. “La situación sigue empeorando. Aunque teníamos la esperanza de ver algún avance, todo sigue igual o peor”, advirtió Resquín.
Respecto al pedido de reunión, el delegado indicó que se presentó una nota formal la semana pasada y que están a la espera de una respuesta por parte del empresario. “Confiamos en que esta semana podamos tener novedades sobre nuestro pedido”, concluyó Resquín.
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