
El gobierno de las Islas Malvinas aprobó la consulta pública realizada entre julio y agosto a los 4.000 habitantes del archipiélago, allanando el camino para el desarrollo del proyecto petrolero offshore en el yacimiento Sea Lion, ubicado a 220 kilómetros al norte de las islas. La explotación está a cargo de las empresas Navitas (Israel) y Rockhopper Exploration (Reino Unido), quienes planean iniciar la producción de crudo en 2027.
Progreso en la aprobación ambiental
Tras evaluar las observaciones presentadas durante la consulta pública, el Departamento de Recursos Minerales del gobierno isleño concluyó que no será necesaria una nueva instancia de consulta, según comunicaron las petroleras. Actualmente, las empresas esperan la aprobación del programa de desarrollo y producción por parte de las autoridades locales, un paso clave para avanzar con el proyecto.
En un principio, las compañías planeaban tomar la decisión final de inversión en diciembre de 2024, pero ahora pospusieron esta etapa hasta mediados de 2025.
Características del proyecto Sea Lion
El yacimiento Sea Lion, con reservas estimadas en 532 millones de barriles, requerirá una inversión de US$ 1.400 millones para su desarrollo. Se proyecta perforar unos 22 pozos en áreas con profundidades superiores a los 500 metros. El plan incluye el uso de un buque de producción, almacenamiento y descarga flotantes (FPSO), desde donde se procesará y almacenará el petróleo, que luego será trasladado a distintos mercados globales.
La primera fase de producción apunta a generar entre 55.000 y 80.000 barriles diarios, lo que equivale al 10% de la producción actual de petróleo de Argentina.
Licencias y reclamos de soberanía
Desde 2010, Rockhopper cuenta con licencias para explorar y desarrollar hidrocarburos en el norte y sur de las Malvinas, áreas que incluyen el campo Sea Lion y otros con potencial hidrocarburífero. En 2022, Navitas adquirió el 65% del proyecto tras la salida de Premier Oil.
Las autoridades isleñas extendieron estas licencias hasta 2026, aunque Argentina las considera ilegales y ha sostenido históricamente su rechazo a estas concesiones, vinculándolas al reclamo de soberanía sobre las islas. En el pasado, se implementaron sanciones contra petroleras que operaron en estas áreas sin autorización del Estado argentino.
Impacto geopolítico y económico
El avance del proyecto Sea Lion podría incrementar las tensiones en torno a la soberanía de las Islas Malvinas, mientras Navitas y Rockhopper continúan asegurando los permisos necesarios para comenzar la producción. En paralelo, Argentina refuerza su posición contraria a cualquier actividad hidrocarburífera en el archipiélago sin su consentimiento.
Este proyecto representa no solo un desafío técnico y financiero, sino también una oportunidad para las empresas involucradas de acceder a una región con potencial significativo en recursos energéticos, en un contexto de disputas geopolíticas de larga data.
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