
El 17 de diciembre de 1998, María Cristina Cañete Vega fue asesinada de un disparo en la cabeza a tan solo 500 metros de la entrada del Parque Nacional Tierra del Fuego. Hoy, 26 años después, el crimen sigue impune, dejando a una familia y a una comunidad en búsqueda de respuestas que nunca llegaron.
Cristina Cañete, hija de la víctima, no cesa en su lucha por justicia y denuncia la falta de acción por parte del sistema judicial. “Estamos ante una tierra de impunidad. El caso de mi madre no es el único que sigue sin resolver; hay otros casos de mujeres asesinadas de forma violenta en Tierra del Fuego, y aún no hay culpables. Esto no solo afecta a las familias, sino a toda la sociedad, generando incertidumbre y desconfianza”, expresó en diálogo con este medio.
Con un tono marcado por el dolor y la frustración, Cristina señaló la importancia de mantener viva la memoria y visibilizar las injusticias. A lo largo de los años, ha organizado diversas actividades en conmemoración de su madre, como la presentación del libro Tierra de Impunidad, de Nancy Valdés, y marchas en fechas emblemáticas. Estas acciones buscan, no solo justicia, sino también impedir que hechos tan brutales se repitan.
“Es un silencio ensordecedor. La justicia debería dar una respuesta, aunque sea una palabra, pero lo único que vemos es desinterés. Mi madre era una persona muy conocida y querida, y su asesinato nos dejó desprotegidos. La jueza María Cristina Barranuevo me dijo que los sospechosos salieron libres bajo el beneficio de la duda, pero que eran los responsables. ¿Cómo puede ser eso posible?”, cuestionó Cristina.
La falta de resolución de este y otros casos como la desaparición de Sofía Herrera refleja, según Cristina, un problema estructural en el sistema de justicia fueguino. “Esto nos puede pasar a cualquiera: a tu amigo, a tu vecino, a tu compañero de trabajo. Necesitamos seguridad y justicia, porque hasta ahora, lo único que recibimos es abandono institucional”, remarcó.
El caso de María Cristina Cañete Vega es un ejemplo del dolor que genera la impunidad. La memoria de las víctimas y la lucha incansable de sus familiares son fundamentales para que estos hechos no queden en el olvido y para exigir que, algún día, la justicia llegue.
Compartinos tu opinión