
Julio Ramírez, Secretario General de la UOCRA Tierra del Fuego, expresó su preocupación por la difícil situación que atraviesa el sector de la construcción en la provincia. Según Ramírez, la actividad ha sido gravemente afectada, especialmente desde el inicio del nuevo gobierno nacional, debido a la paralización de las obras públicas, lo que ha dejado a más de 130.000 trabajadores en todo el país sin empleo.
En Tierra del Fuego, la reactivación del sector aún es incierta. "Todavía no se ha reactivado como debería. Hemos tenido reuniones con el gobernador para tratar de poner en marcha las obras pendientes, como las 500 viviendas que están paralizadas", comentó Ramírez. Sin embargo, señaló que el avance será lento debido a las deudas acumuladas con las empresas constructoras. "Estas, antes de retomar el trabajo a plena capacidad, están optando por comenzar de manera gradual, a la espera de que se cumplan los pagos prometidos desde Nación."
Ramírez subrayó que esta situación deja a los trabajadores en una posición muy complicada. "Aunque se reactive algo, será muy lento. De las 900 personas que tenemos desocupadas en el padrón local, solo unas pocas podrán empezar a trabajar en las primeras fases de estas obras", lamentó.
El dirigente sindical también destacó que, aunque existen expectativas de reactivación con proyectos como la construcción del puerto, esta obra no comenzará antes de diciembre o enero, según sus estimaciones. "A pesar de esto, esperamos que cuando se inicie, genere empleo para más de 300 personas."
Finalmente, Ramírez indicó que la obra privada podría ofrecer una pequeña salida en medio de esta crisis, con proyectos como la instalación de molinos y trabajos de electricidad por parte de una empresa de Buenos Aires, que podrían emplear a 60 o 70 trabajadores. No obstante, la situación general del sector sigue siendo preocupante, con una solución que parece cada vez más lejana debido a "la falta de apoyo a nivel nacional."
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