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Nacionales

La Argentina, entre los países con menos licencia por paternidad

La llegada de un bebé transforma por completo la dinámica familiar. Entre pañales, mamaderas y canciones de cuna, las tareas se multiplican y las horas parecen insuficientes. Sin embargo, las licencias por nacimiento en Argentina todavía no acompañan esta realidad: mientras las madres cuentan con 90 días de licencia, los padres solo disponen de dos días consecutivos, un tiempo que se esfuma frente a las necesidades del recién nacido y su familia.

Un Sistema Desigual y Obsoleto

Según la Ley de Contrato de Trabajo (20.744), los trabajadores del sector privado tienen licencias mínimas que no contemplan casos de adopción, enfermedades crónicas ni complicaciones posparto. Tampoco incluyen a quienes están fuera del empleo formal. Esta falta de cobertura integral evidencia una deuda pendiente con las familias argentinas. “La normativa quedó desfasada. Fue pensada en los años 70 y no refleja los cambios sociales ni la necesidad de un mayor involucramiento de los padres en el cuidado”, señala Delfina Schenone Sienra, Directora del Área de Políticas de la ONG ELA.

Schenone destaca que el acceso a licencias depende del tipo de empleo, lo que genera una marcada desigualdad: “En la Argentina tenemos un mosaico regulatorio. Es un sistema que no está diseñado en función del derecho universal de cuidar y recibir cuidados. Mientras una mitad de la población tiene alguna cobertura, la otra no cuenta con nada”, explica.

Avances Locales, pero Insuficientes

Algunas jurisdicciones han tomado medidas para ampliar estos derechos, aunque los avances son limitados y sectoriales. En 2018, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires extendió las licencias por paternidad a 45 días para empleados públicos. En la provincia de Buenos Aires, una reforma similar se implementó en 2022 para trabajadores con convenios colectivos. Sin embargo, estas mejoras no han logrado un impacto nacional ni incluyen a sectores fuera del empleo registrado.

El Esfuerzo de las Familias ante la Falta de Políticas

Frente a esta falta de apoyo, muchas familias recurren a estrategias personales. Padres que desean involucrarse más en la crianza suelen sacrificar días de vacaciones o acumular francos para pasar más tiempo con sus hijos. Sin embargo, esto no reemplaza una política pública que reconozca el cuidado como un derecho esencial y equitativo para todas las personas.

Un Derecho Universal por Construir

Ampliar las licencias por nacimiento no solo beneficia a los recién nacidos, sino que también promueve una distribución más equitativa de las tareas de cuidado. “La normativa debe evolucionar para fomentar la participación activa de los varones en la crianza y garantizar igualdad de derechos para todos los trabajadores, independientemente de dónde estén empleados o si son parte del sector formal o informal”, concluye Schenone.

En un contexto en el que las demandas familiares son cada vez más diversas, Argentina enfrenta el desafío de actualizar su legislación para garantizar un acceso igualitario a las licencias de cuidado y responder a las necesidades de una sociedad en constante transformación.

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