
El 16 de enero de 2012, un incendio forestal devastó más de 1.000 hectáreas de bosques nativos en Bahía Torito, Tierra del Fuego, marcando un antes y un después en la conciencia ambiental de la región.
El fuego avanzó rápidamente debido a las condiciones climáticas y a la alta presencia de material combustible en los bosques de lenga y guindo, característicos de la zona. El arduo trabajo de brigadistas, bomberos y voluntarios, apoyados por aviones hidrantes, permitió controlar el incendio tras semanas de esfuerzo continuo.
La tragedia reveló la vulnerabilidad de los ecosistemas fueguinos y la importancia de implementar medidas efectivas de prevención y cuidado ambiental. Las investigaciones determinaron que el origen del incendio estuvo relacionado con la actividad humana, subrayando la necesidad de un manejo responsable de las áreas protegidas.
Hoy, 13 años después, Bahía Torito continúa recuperándose, mientras su historia sirve como recordatorio de la importancia de proteger el patrimonio natural de Tierra del Fuego. Este aniversario nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad compartida en la preservación de nuestros bosques y la prevención de futuras catástrofes.
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