
El secretario de Salud Mental de la provincia, David De Piero, brindó una extensa reflexión sobre los desafíos, avances y necesidades que enfrenta Tierra del Fuego en materia de salud mental. En sus declaraciones, destacó la importancia de una comprensión integral de la salud mental como parte esencial del bienestar general y llamó a superar enfoques históricos que se centraban en la exclusión y el aislamiento de quienes atraviesan padecimientos mentales.
De Piero subrayó que el desafío actual radica en transformar cultural y estructuralmente la manera en que se abordan estos temas, abandonando las prácticas del pasado que priorizaban la adaptación de las personas a normas sociales preestablecidas por encima de su bienestar. “Es fundamental entender que la salud mental es un tema de salud, no algo que debe moralizarse. Los problemas de salud mental no son una cuestión de voluntad o decisiones individuales; son el resultado de una interacción compleja entre factores biológicos, sociales e históricos que generan padecimiento”, afirmó.
El secretario explicó que el enfoque debe centrarse en acompañar a quienes enfrentan estas dificultades para que puedan vivir con autonomía y calidad de vida. “Debemos construir políticas públicas que estén basadas en la inclusión y en el derecho de las personas a vivir dignamente, dejando atrás el estigma y las prácticas de exclusión que caracterizaron al sistema en décadas pasadas”, señaló.
Tierra del Fuego enfrenta desafíos únicos en este campo, que se derivan de su contexto geográfico, social y cultural. Según explicó De Piero, uno de los factores que inciden directamente en la salud mental de los fueguinos es la alta movilidad poblacional, que genera un desarraigo constante y la falta de redes familiares o sociales consolidadas. “Nuestra provincia tiene una dinámica particular. Muchas personas llegan en busca de nuevas oportunidades, pero al mismo tiempo enfrentan la falta de redes de contención y arraigo, lo cual repercute en su bienestar emocional”, comentó.
Además, indicó que el contexto económico también tiene un impacto importante. En los últimos años, el incremento de la desigualdad y las dificultades económicas han generado un aumento en la demanda de servicios de salud mental, así como la aparición de nuevas problemáticas, como la situación de personas en estado de vulnerabilidad extrema. “Estamos viendo situaciones que demandan un enfoque mucho más integral y recursos específicos, como es el caso de las personas en situación de calle, que no sólo necesitan un techo, sino una atención integral que contemple su salud mental y emocional”, sostuvo.
David De Piero enfatizó que la salud mental debe ser una prioridad para el sistema sanitario, incluso en un contexto económico difícil. Según explicó, “no es momento para restar recursos en salud mental, sino para incrementarlos y garantizar que estas políticas se mantengan en el tiempo. Necesitamos profesionales capacitados, infraestructura adecuada y un sistema que permita el acceso equitativo a todos los fueguinos”.
Asimismo, destacó la importancia de implementar programas que trabajen en la prevención y la promoción de la salud mental desde edades tempranas, con el objetivo de generar herramientas que permitan a las personas afrontar las complejidades de la vida moderna.
“Si bien hay un trabajo continuo en fortalecer las instituciones y servicios de salud mental, el verdadero desafío está en construir una mirada colectiva, en donde la sociedad en su conjunto deje de ver a las personas con padecimientos como ‘problemas’ y comience a comprender que el acompañamiento y la inclusión son caminos que benefician a todos”, concluyó.
Con estas declaraciones, De Piero dejó en claro que Tierra del Fuego tiene un largo camino por recorrer, pero también muchas oportunidades para liderar un cambio transformador en la forma en que se abordan los temas de salud mental, priorizando la inclusión, la equidad y el respeto por los derechos de las personas.
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